sábado, 2 de junio de 2007

ELLA



ELLA tiene una sonrisa sincera .
Un piercing en el lado derecho del labio. Unas gafas de pasta negras que le dan un toque de niña interesante.
ELLA tiene 20 años en su carnet de identidad, pero arrastra consigo teorías y reflexiones de una mujer curtida de historias.
ELLA pasea conmigo una vez al día, me hace reír una media de 2 veces por minuto, me hace la cena una vez al mes, me alimenta el hambre de vivir diariamente.
ELLA me llama en mitad de la noche para decirme que no está enamorada, y yo le digo que me parece muy bien, pero que por qué no se espera a que amanezca para contarme eso.
ELLA viaja siempre conmigo en coche, y conduce si hace falta, para que yo duerma a su lado en el viaje de vuelta.
ELLA viene conmigo a los conciertos. Y se inventa conmigo las letras. Y se balancea suave, y sonríe, y de repente salta y grita y se ruboriza, y me abraza.
Y YO no sé que haría sin ELLA.
Igual pasan 2 días sin vernos, y al reencuentro, sólo se me ocurre ponerle una canción de moda a todo volumen mientras bajo del coche y toda la calle nos mira abrazarnos en mitad de la carretera, como si tuviéramos la capacidad de parar el tiempo, y hacer que todo girara en torno nuestro.
ELLA me hace sentirme segura.
ELLA.
SÓLO ELLA.
Y YO, la quiero como a ninguna.

A ti, reina.
Porque nadie tiene la culpa de que seas tan maravillosa.
Ni de que yo haya tenido la suerte de cruzarme contigo, y de quedarme.
Porque te quiero, coño.

A TÍ

viernes, 25 de mayo de 2007

viaje de vuelta...


“Tengo la sensación de un colegio vacío,
de un viaje de vuelta…”

Gira todo vertiginosamente en torno a esa sensación intermitente.
El próximo viernes (o domingo, o miércoles), todo habrá cambiado sutilmente. Nadie notará que bajo sus pies la tierra gira con otro sentido, aunque mantenga la misma dirección. Nadie sentirá esa pequeña vibración de mis dedos a punto de extinguirse. No dará que hablar el vacío, que se revela permanente, de mi cama de matrimonio. No verán sus ojos mi tristeza. No pararán a escuchar de mi boca este final impertinente.
Las cartas que te escribí, ocuparán el mismo lugar en el que ahora habitan (el doble fondo de un cajón de escritorio nunca imaginó que podría acunar tanto amor tintado).
Pensaré que volveremos a encontrarnos. Que existirán otro espacio y otro tiempo para querernos como ahora no supimos.
No te buscaré, ni esperaré a que aparezcas. Pero guardaré en mis zapatos ese post-it donde escribí tu dirección. Por si el día menos pensado, aparece, de nuevo, la certeza de que debo volver a estar cerca de ti.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Porque yo de mayor quiero ser...


Y en dos líneas, que dejó tiradas sobre la cama vacía y esquelética, sin restos de amor que lamer, y sin victoria alguna, derrotó a su vanidad en 7 palabras que aún quedan intactas:


"Déjame que decida por tí.

Déjame equivocarte."


Se vistió, como siempre, con su uniforme de madre, de amiga, de hermana, de vecina, de cómplice, de pecadora, de heroína. Se limpió el rimel corrido de la cara, se quitó el maquillaje de la noche, se afiló los tacones con un par de pasos valientes en dirección a la puerta, y se ajustó el nombre que llevaba prendido con alfileres en su escote para darse a conocer al mundo:


MAMEN SOMAR. Heroína del fracaso.


Ella es, sin duda, (y robo estas palabras de su boca), el talismán perfecto para lanzarse a la derrota y renacer de nuevo sin un sólo rasguño. Ella es, y ojalá lo sepa, mi profesión pendiente.


P.D. Búsquenla en su libro: "Interior de una sombra", Ed. El arbol Espiral

viernes, 11 de mayo de 2007

La avaricia rompió el saco...

Quiero
quedarme 50 años al otro lado de tu cama.
Quiero
tu ventana en mis mañanas de resaca.
Quiero
mis manos en tus manos,
tu sudor primario en mi inventario de mentiras piadosas.
Quiero
tus 20 y mis 30, y tus 40 y mis 50
mano a mano, pared con pared, boca con boca.
Quiero
tus corrientes,
tus cambios de sentido,
tus verdades y tus enfados,
en las palmas de mis manos sedientas de compañía.
Quiero
mis noches a solas con café con leche y buena música.
Quiero
la risa y la prisa en el segundo cajón de mi mesita de noche,
debajo, justo debajo de mi ropa interior.
Quiero
tu corazón y mi indecencia
en mitad del camino.
Quiero
los zapatos rotos de tanto tropezar contigo.
Quiero
la mirada perdida,
la sonrisa constante,
el beso permanente,
la fecha de caducidad vendida,
el ruido callado,
las espinas sedadas,
el acero blindado,
y las puertas de mi vida cerradas a las personas malas.
Quiero
prescindir de la mentira y del alcohol.
Y quiero
drogas duras
en tu lengua y en mi mente
y en tu cintura y en mi pecho
y en tus ganas de comerte el mundo y en mis descansos a media tarde,
y en este vaso con restos de cerveza.

Quiero
la pereza vencida,
la victoria perdida,
y media vida entera para tenerte conmigo.
Repito:
Quiero quedarme contigo

martes, 17 de abril de 2007

Íbamos a querernos siempre.


Íbamos a querernos siempre,
desde las 5 de la mañana
hasta las 11 de la noche.


Íbamos a querernos siempre,
y tanto,
que a veces me asustaba imaginarlo,
y el suelo se encogía,
y tus manos hacían de cielo.


Íbamos a querernos siempre
como dos niños
dos gatas en celo
dos círculos viciosos
dos peces de acuario
dos estrellas de mar
dos adolescentes
dos ancianos
dos impertinentes.


Íbamos a querernos siempre
- y desde cuándo? -preguntaste.
- hace ya un rato que empezamos.
Y sonreías,
y besabas
mis brazos muertos
y mi boca en carne viva.


Íbamos a querernos siempre
y sin contrato.
Sólo quedó dicho en un boca a boca
sin distancia,
y así
era imposible mentirnos.


Íbamos a querernos siempre
... y ahora
me pregunto por qué no supimos hacerlo.




viernes, 30 de marzo de 2007

no te vayas sin mí, a donde te vayas

Quédate la colcha verde
quédate con la fruta y los andenes,
con el pasado y el rincón de pensar.

Me llevo tu risa en un frasco del tamaño de mi bolsillo trasero del pantalón más ceñido al culo. Te robo la indecencia y los atascos de tu boca al besarme a primera hora de la mañana, cuando los sucesos aún no han parado en la última estación.

Quédate con la colada y las manchas de leche,
con la almohada y los deberes que dejamos sin hacer.

Me llevo las calles cortadas, el paso ligero, y los enseres de la cena de ayer.
Te cojo prestadas del segundo cajón de tu mesita de noche la indecencia, tus braguitas de seda, y las llaves del coche.

Quédate con las habitaciones y el olor a podrido del amor incrustado en sus paredes.

Píntame una cruz en la espalda por cada huella de tu dedo índice que haya en ella. Seguramente no quede piel sin crucificar.

Me llevo en los zapatos tus pies descalzos, tu boca en mi boca, tus manos mar adentro, más adentro todavía.

Pero si te quedas…
quédate conmigo. Y yo me olvido de llevarme todo lo demás.

lunes, 12 de marzo de 2007

Tengo el corazón jodido
y no es precisamente por tus manos acróbatas,
ni por tu lengua ávida.
Tengo el rizador de pestañas abandonado
y el rimel y las medias de rejilla
se las he prestado a una fulana menos puta que yo,
pero más fina.
Tengo los dedos atrofiados
de tanto quererme a mí misma.

Y mira que te envío mensajes de auxilio con los labios, a ver si notas esta necesidad ingente de follarte en cualquier parte. Y mira que lidio con la idea de olvidarte y de olvidarme de quererte así de esta manera tan sucia (y créeme, sucia, no es una expresión cualquiera, y es que ahora tengo que cambiar las sábanas más que cuando dormías conmigo).
Y mira que le he prometido veces al camarero del club de la esquina que yo te soy más fiel que cualquier mujer que pueda no acostarse con más hombres, pero él se ríe, y mientras, me sirve otra copa aún más cargada.
Y es que aunque aún no te hayas aprendido mi nombre, y Lola, o Lucía, o Carla, sean tus nombres preferidos para mí cuando me aprietas contra ti como a una mujer curtida de cuerpos y de historias que no quieres oír, yo si me he aprendido todos los lunares prendidos con alfileres de seda en tu espalda de damasco.
Nunca te he pedido nada, y ahora que mendigo tanto amor, me siento un poco afortunada, ya ves. Siempre me gustaron las cosas sin sentido, las huidas, los sofocos, el relieve de tu piel de cocodrilo, la textura del suelo en mis rodillas, las lágrimas del engaño, el jardín de duermevela y el después de cada orgasmo compartido.
Y ahora que sé que no vas a darme más que placeres prestados y camas de hotel, voy a volver a mi placenta, a esperar a que no vuelvas, para no cansarme demasiado de este amor mórfico y minusválido que no me deja irme, todavía.

viernes, 16 de febrero de 2007

sábado, 10 de febrero de 2007

Estaciones de descanso

Empiezo a encontrar en ti,
esquinas y cambios de sentido
de improvisto.
Y he decidido acelerar mi velocidad.

Las ruinas, el oráculo, tu pulso,
se (de)vuelven contra mí mientras me visto.

Tus manos,
y el preludio impensable que trazan
tus dedos perdidos
sobre el perfil de mis muñecas heridas.

No hay raza, no hay tiempo, no hay piel.
Tan sólo la extraña sensación de estar entrando
en ti
casi sin tocarte.

lunes, 5 de febrero de 2007

promesas y un café,sólo.

Aún con el aliento en la almohada,


entre la vigilia y tus manos.


Aún buscando sueños entre


tu pelo


tu ventana


tus manías.


Aún con las terminales del miedo


incrustadas


en mis vertientes veniales.


Aún con la curiosidad


acurrucada en la palma de mis manos.


Aún con dos meses


dos horas


o


sólo dos abrazos de vida,


prometo:


seguir

estar

reir

correr

volver

besarte (sin que te des cuenta)

enfadarte

pasear (sin agarrarte las manos)

diluir acentos

provocar huídas

reencontrarte

olvidarme

suspirar

recordarte

enamorarme de tí por momentos

quedarme

abrazarte

huir.

...Y encontrar la luz entre las sombras, en la penumbra que dejan tus ojos, tus rodillas, tu olor a inocencia canalla, tu placenta, tu pompa de jabón, tu huella.
Un abrazo.
Y la promesa de seguir.
Contigo.